Hemeroteca sobre Llanes

Ibérica
Barcelona, 18 de junio de 1927

La Industria Asturiense y el ídolo prehistórico de Peña Tu.

Portada del número en el que apareció este artículo. Ibérica, 18 de junio de 1927, nº  683. En el número 676 de IBÉRICA, correspondiente al 14 de mayo, página 312, aparece un escrito titulado «La necrópolis dolménica de la Sierra Plana de Vidiago, primera estación neolítica descubierta en Asturias» , firmada por don José Menéndez. Como en el citado trabajo se contradicen conclusiones mías que he establecido en diversas publicaciones, aunque sin citarlas, única manera de que el lector a quien interesara el tema pudiera orientarse, me veo en la necesidad de rectificar, por una sola vez y sin ánimo de polémica, especialmente dos puntos que se quieren establecer en el citado trabajo.

La industria asturiense{1}. Tanto en Geología como en Prehistoria, es frecuente el hacer divisiones y subdivisiones cuya nomenclatura da mayor comodidad y claridad a la exposición de los hechos; pero a veces resulta que estas divisiones pueden aparecer como un tanto arbitrarias, porque los límites de un período se esfuman y mezclan con el subsiguiente, lo que no sucede en la división de los tiempos paleolíticos y neolíticos que está fundamentada en hechos tan concretos y característicos, como son la presencia de útiles de piedra pulimentada, cerámica y restos de animales domésticos, ninguno de los cuales aparece nunca en el paleolítico.

Fig. 1ª  a)Puñal grabado y pintado de Peña Tu. b)Reconstitución ideal de un puñal según la pintura de Peña Tu. Los concheros no son otra cosa que amontonamientos de valvas de moluscos marinos, residuos de la alimentación humana; por tanto, el conchero en si mismo. No caracteriza ninguna época determinada{2}. Existe un conchero del magdaleniense inferior en la Cuevona de Ribadesella, del magdaleniense superior en la cueva de Balmori, del aziliense en Cueto de la Mina, de época romana en el castillo roquero de la Riera, cerca de Covadonga, en el que las guardias entretenían su tedio castrense consumiendo grandes cantidades de ostras.

Lo que caracteriza un conchero es la industria que en él se contiene, y como en los concheros del asturiense nunca he hallado ni piedra pulimentada, ni cerámica, ni restos de animales domésticos, los clasifiqué como preneolíticos.

Es más; he huido del término «protoneolitico» , precisamente para exteriorizar más claramente que no encontraba ningún nexo ni relación filogenético entre el asturiense y el neolítico, pues, de tener alguna relación sería con el paleolítico; es indudable que la factura del «pico» es genuinamente paleolítica; algunos huesos trabajados y perforados, hallados entre el marisco, tienen bastante analogía con los «bastones de mando» y lo mismo sucede con los escasos punzones de hueso que recuerdan la factura aziliense.

Hay otra prueba indirecta en favor de esta manera de apreciar esta época, y es que los asturienses vivían a la intemperie en la delantera de unas cavernas que no habitaban, puesto que sus residuos de alimentación obstruyen la entrada; y la estancia en aquellos lugares no encuentra más explicación que el atavismo, que los hace residir en los parajes que habitaron sus antepasados.

El hallazgo de un pico asturiense en un nivel situado medio metro más bajo, en uno de los túmulos, sugiere al señor Menéndez el siguiente párrafo: «La única modalidad típica de los concheros del Cantábrico es «el pico» , en lo demás coinciden en todas sus partes con los concheros que se incluyen en el neolítico inicial; por lo tanto, puede haber razón para decir que el «pico asturiense» es una modalidad típica, como tal instrumento, dentro del neolítico inicial del NW dt España, pero no para afirmar la existencia de una «civilización asturiense» , perteneciente al epipaleolítico o periodo de transición del paleolítico al neolítico» .

No se ha fijado el señor Menéndez que al correr de la pluma ha sentado una proposición demasiado vulgar. Si de un conchero asturiense se suprime el pico asturiense que es su característica, se parecerá a otro neolítico o romano, siempre que de éstos hayan suprimido también todos aquellos instrumentos que pudieran darles carácter.

El término de «concheros cantábricos» , que emplea es completamente impreciso, puesto que hay concheros de épocas que abarcan desde el paleolítico hasta nuestros días. Ignoro también la existencia de esos concheros del neolítico Inicial a que se refiere.

Con el mismo fundamento que aduce para considerar el pico asturiense como formando parte del neolítico, podía considerar los túmulos de la Sierra Plana como silúricos, puesto que también se ha hallado un fósil, Cruciona rugosa, característico de este período geológico y encontrado en las mismas condiciones.

Seguramente los asturienses frecuentaron la Sierra Plana tan vecina, y además, si nosotros, a pesar de los milenios que nos separan de aquella época, hallamos tal profusión de picos, calculen lo que sucedería en el neolítico inicial lindante con el asturiense, y si seria extraño que en la Sierra se encontraran los restos de esta industria.

Aunque el «pico asturiense» hubiese trascendido al neolítico, lo que me parece muy improbable. ¿qué tiene que ver con los concheros asturienses, en los que nada se encuentra que permita sospechar el neolítico?

En la playa de Ciriego (Santader capital), se encuentran picos asturienses, al lado de hachas típicas acheulenses, y nadie se le ha ocurrido relacionar ambas industrias.

En los mismos túmulos que el señor Menéndez excava, encuentra puntas de flecha análogas a las que aparecen en niveles del paleolítico superior, especialmente en el auriñaciense y solutrense, y supongo que no se le ocurrirá decir que estas industrias forman también en el neolítico.

Al final de su trabajo, hace consideraciones acerca del intervalo que media entre el final del epipaleolítico y el neolítico, y estima debe de ser mucho más corto de lo que hasta ahora se ha supuesto. Planteando el problema tal como el lo hace, es evidente que este periodo habría que acortarlo, puesto que incluye el asturiense en el neolítico; pero aun así sería más de lo que supone, puesto que en el espacio que media entre el azilo-tardenosiense y el neolítico ha habido un cambio climatológico que se manifiesta en la sustitución de algunas especies marinas del Cantábrico, y esto supone un lapso de tiempo considerable.

Fig. 2ª  Hojas de puñal procedentes de sepultura. a)Aguas Brancas (Portugal). b)El Argar (almería) c)Fuente Alamo (Almería). Las pinturas prehistóricas de Peña Tu. En el mismo trabajo se niega que el ídolo de Peña Tu pertenezca al eneolítico. Según el señor Menéndez es de la época de la piedra pulimentada. La figura que acompaña al Idolo, y que nosotros habíamos interñpretado como un puñal típico de la época del cobre, no tiene semejante significación; aunque no nos dice en esta ocasión la interpretación que él da al dibujo; en otras, ha indicado que debe de querer representar una sepultura.

El ídolo, que presenta en algunas partes el dibujo grabado profundamente, delataba, según nuestro punto de vista, el empleo de un útil de metal para producirlo, y según el señor Menéndez ha debido de ser obtenido por medio de otra piedra.

Establece la correlación del ídolo y de los enterramientos de la Sierra Plana y sus mesetas vecinas, y como en los túmulos excavados no ha encontrado útil alguno de metal, deduce su edad neolítica y por consiguiente la del ídolo.

En la Memoria n.° 2 de la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, titulada «Las pinturas prehistóricas de Peña Tu» , se establecían las analogías de éstas con las de la región francesa, así como las del puñal que frecuentemente las acompaña. En el dibujo de Peña Tu se perciben con toda claridad cinco puntos rojos situados en la par te superior y que simulan los roblones que servían para el ensamblaje del puño con la hoja. Todos los especialistas que han visitado este interesante monumento, lo han clasificado como eneolítico; entre ellos citaré al abate Breuil, Leite de Vasconcellos, Obermaier, Pacheco, Bosch y Gimpera, Burkitt, etc., que creo entienden un poco en esta materia.

El señor Menéndez habrá observado que ninguno de los enterramientos por él excavados es antropomorfo, y por tanto pierde completamente valor el supuesto de que la figura del puñal pudiera interpretarse como un enterramiento.

También habrá observado que entre los túmulos excavados los hay de distintas formas, lo cual parece indicar que pertenecen a épocas diferentes; algunos de ello, serán efectivamente neolíticos, pero es muy verosímil que se encuentren, no sólo de la época del cobre, sino también del bronce.

El no haber hallado objetos de metal no es motivo suficiente para ello; en los países pobres en mineral de cobre, los articules de este metal son de verdadero lujo; además, los túmulos explorados habían sido violados, y seguramente los buscadores de tesoros se llevarían los objetos de metal, dejando los de piedra y la cerámica que para nada les servían.

Aun en el supuesto de que todos los túmulos de esas mesetas resultasen neolíticos, no por ese el ídolo perdería su carácter eneolitico. La persistencia del culto en lugares determinados a través de tiempos muy dilatados, es un hecho que se ha comprobado en múltiples ocasiones; y en Asturias es bien conocido el caso de la capilla de Santa Cruz en Cangas de Onís, en el que aparece el humilladero cristiano sobrepuesto a un dolmen.

En el territorio que el señor Menéndez habita, tiene ancho campo para sus actividades; prosiga la excavación de los numerosos túmulos que allí se encuentran, anote cuidadosamente su planta y orientación, advierta la posibilidad de hallar sepulturas superpuestas, y más adelante tendrá ocasión de sentar conclusiones que en el momento actual son prematuras en cuanto a tos túmulos y equivocadas en cuanto al asturiense.

Conde de la Vega Del Sella.
Madrid.

Notas

{1}"El asturiense, nueva industria preneolítica", por el Conde de la Vega del Sella. Comisión de Investigación Paleontrológica y Prehistórica. Memoria 32

{2}En alguna ocasiones puede carcaterizarse la época de los concheros por las especies contenidas en ellos; así, todos los paleolíticos carecen de trochus y tienen en cambio Littorina littorea que no tienen aquellos: en los asturienses aparecen escasos ejemplares de Mytilus edulis que van aumentando a medida que avanzan los tiempos.

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