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Pascual Madoz Llanes (Santa María): feligresía con título de villa, capital del ayuntamiento, y del partido judicial del mismo nombre en la provincia y diócesis de Oviedo (18 leguas). Situada al Nordeste de la provincia y en la costa del Océano Cantábrico, donde la combaten todos los vientos, y goza de clima templado y sano. Además de la villa y de sus arrabales denominados la Carua, Pancar y la Portiella, comprende los lugares de Acebal, Andrín, Covielles, la Galguera, la Pereda, Soberrón y parte del lugar de Poo. La villa conserva algunos trozos de su antigua y almenada muralla, y en bastante buen estado un reducto ovalado que los naturales llaman la Torre, con su muralla particular, foso y puente levadizo, penetrándose en la población por 3 puertas denominadas San Nicolás, la que mira al Este; la de Llagar, al Sur; y la de la villa al Oeste. Sus casas nada tienen de notable, si bien no faltan algunas bastantes sólidas y capaces, especialmente la del conde de la Vega, cuya fachada es de gusto, con 2 torres, y otros tantos huertos a su frente cercados de verjas de hierros. Las calles están empedradas y son tan limpias, que aunque mucho llueva, puede transitarse por ellas con la mayor comodidad y sin enlodazarse el calzado. Hay también varias plazuelas y una plaza bastante espaciosa donde se celebran los mercados semanales, distintas tiendas de ropas, abacería y otros géneros de consumo; casa de ayuntamiento demasiado reducida y mezquina, en cuyo edificio existe la cárcel, que es estrecha, lóbrega é insegura: administración de rentas y aduana de cuarta clase; escuela de primeras letras frecuentada por indeterminado número de niños, cuyo maestro habita parte de la espaciosa casa destinada para la enseñanza, y está suficientemente dotado con los réditos de una fundación particular, otra escuela concurrida por bastantes niñas, y pagada su maestra de los fondos municipales, y una cátedra de latinidad sostenida igualmente por el ayuntamiento y con las rentas de la expresada fundación. La iglesia parroquial (la Asunción de Nuestra Señora), de la que es aneja la de San Miguel de Purón, está servida por un capítulo compuesto de 6 curas beneficiados y un escusador; el curato es de término y de patronato real, según los datos eclesiásticos consiguientes a la real orden de 7 de febrero de 1844, y conforme a otras noticias particulares y fidedignas, los beneficiados son de patronato del pueblo ejercido por el ayuntamiento, debiendo recaer la presentación en los sacerdotes más antiguos naturales de la feligresía. Dicha iglesia es de las mejores de la provincia, por su capacidad y por celebrarse en ella con toda ostentación los divinos oficios: consta de 3 naves y su arquitectura pertenece al género gótico degenerado; sin que sus altares ni imágenes ofrezcan cosa alguna notable, si se exceptúa el altar mayor que tiene bastante mérito y antigüedad. Hay además varias ermitas de propiedad particular, y una del gremio de mareantes, entre las cuales sobresalen por su buena arquitectura y adornos la de la Virgen de la Concepción, del Cercado y la de la Virgen de los Altares, unidas ambas a ciertas casas cuyos dueños son patronos. Al Oeste y a corta distancia de la villa existe el convento de Agustinas Recoletas, que ninguna particularidad ofrece, y del cual es patrono y prelado el obispo. Se encuentran buenos paseos, especialmente el llamado de San Pedro, con vistas al mar; y para surtido del vecindario una fuente de abundante y exquisita agua, que en las mareas vivas se limpia de cuantas inmundicias pueda tener. Confina el término Norte con el Océano; Este las feligresías de Vidiago y Cué; Sur una gran montaña por donde se pasa al ayuntamiento de Peñamellera; y Oeste las parroquias de Celorio y Porrúa: en la parte del Norte se halla el puerto que únicamente es capaz para lanchas pescadoras y buques costaneros de 60 toneladas abajo, poco accesible y bastante peligroso por su barra de corto calado, y obstruida por un peñasco que forma en ella dos canales que hacen más difícil su entrada; no quedando en las bajas mareas mas agua que la del río, el cual casi se vadea a pie enjuto: para cubrir el fondeadero y defender el puerto hay un fuerte llamado Casa del Rey, que si bien anteriormente tenía 2 cañones de a 24, en el día y a consecuencia de las últimas guerras está sin artillería. El terreno participa de monte y llano, y aunque de suyo es fértil y pintoresco, escasea de arbolado, no habiendo más que algunos frutales en huertas particulares. Le cruzan los ríos Purón y Carrocedo: nace el primero al pie de la montaña limítrofe al ayuntamiento de Peñamellera, y corriendo hacia el Norte desagua en el mar después de 1 legua; sus aguas abundan en truchas de buena calidad, y dan impulso a distintos molinos harineros; el Carrocedo tiene su origen a 1/2 legua Sudoeste de la villa, en varias fuentes de muy buenas aguas, atraviesa por aquella dejando la mayor parte al Norte y 3 de sus barrios al Sur, y desagua inmediatamente en la dársena del puerto; para la comunicación del vecindario hay un puente de piedra de 3 ojos, uno de ellos grande y los laterales pequeños: dan sus aguas impulso a 17 molinos harineros, de los cuales algunos tienen 3 y 4 muelas, y a distintos batanes. Los caminos son locales y en mediano estado, pasando también por esta feligresía el camino real de Santander, en cuya inmediación y a 1/4 de legua Sur de la parroquia, existe una buena capilla, el Santo Cristo del Camino, cuya imagen es muy venerada en el país. El correo se recibe en la cartería o estafetilla de la villa, procedente de la estafeta de Santander 3 veces a la semana. Productos: mucho maíz, poco trigo, patatas, castañas, nueces, lino, muchas manzanas, algunas naranjas, limones y otras frutas; existiendo bastantes prados con abundancia de buenos pastos, que sirven para la cría de ganado vacuno, lanar y cabrío, el cual durante el estío se mantiene en las referidas montañas del Sur; hay caza de conejos, perdices, palomas, cervatos y cabras monteses, muchos animales dañinos como garduñas, milanos, cuervos, zorros y en particular lobos, que en el invierno bajan a la llanura y llegan hasta los arenales inmediatos al mar. Industria: la agricultura, molinos harineros y batanes ya citados, elaboración de sidra y telares de lienzos ordinarios, cuya ocupación está generalizada entre las mujeres poco acomodadas, siendo lamentable que no se fomente más, y no se perfeccione este ramo de industria, a que tanta afición se profesa en este país. La época floreciente de este pueblo corresponde a los siglos XVI y XVII, durante los que estuvo en la mayor prosperidad la industria pesquera; el congrio, la merluza en fresco y en cecial, y el delicado besugo de Llanes, corrían en los mercados de Castilla y daban su nombre a los que se vendían en Madrid, como ahora sucede con el de Laredo. Hubo tiempo en que se armó para la pesca de la ballena, y aun conserva el nombre de Casa de las Ballenas, el local en que se extraía la grasa de este cetáceo. Todavía en el primer tercio del siglo próximo pasado se contaban 17 lanchas de altura que suponen cuando menos una tripulación de 170 hombres: hoy solamente existe 1 y algunos botes, y el todo de la matrícula no excede mucho de 20 individuos; de manera que la pesca se halla en completa decadencia. El comercio igualmente se encuentra bastante decaído, pues no se extraen géneros ni frutos, y las importaciones por el puerto se reducen a algunos artículos de consumo para los pueblos inmediatos, y a la introducción de sales. Se celebran en la villa 2 mercados semanales, el uno en jueves y el otro en domingo, siendo este último bastante concurrido, y provisto de frutos del país. Cuál haya sido el movimiento comercial de la aduana durante los años de 1844 y 1845, se demuestra en los siguientes estados: Número de buques que han entrado y salido en este puerto por el comercio de cabotaje en los dos años de 1844 y 1845, según los datos oficiales de la misma aduana.
Estado que manifiesta los artículos que han entrado en este puerto procedentes de otros del reino en los dos años de 1844 y 1845, según los datos oficiales de la misma aduana.
Estado demostrativo de los artículos que han salido por este puerto para otros del reino en los dos años de 1844 y 1845, según los datos oficiales de la misma aduana.
Población. De toda la feligresía inclusa la del anejo, 608 vecinos, 2.086 almas; de las cuales corresponde una mitad próximamente al casco de la villa y sus arrabales. Contribución: con las demás parroquias que componen el ayuntamiento (Ver) . Historia. Fue fundada esta villa a principios del siglo XIII por el rey D. Alonso IX de León, quien le otorgó los fueros de Benavente, según el privilegio redondo que original existe en el archivo del ayuntamiento hasta hace pocos años que se extrajo fraudulentamente, sin duda para adornar la biblioteca de algún curioso. Antiguamente estuvo mucho más poblada, como lo indican las muchas ruinas de casas, especialmente en el barrio donde habitaban los pescadores, cuya destrucción va en aumento. Cuenta la villa de Llanes entre sus naturales, algunos personajes ilustres dignos de mención especial. El más antiguo Juan Pariente de Llanes, maestre sala del príncipe Don Enrique en el siglo XV, por cuyo mandato en unión con Hernando de Valdés y Gonzalo Rodríguez Argüelles, tomó posesión del principado de Asturias, erigido en patrimonio de los inmediatos herederos del trono por el rey D. Juan II. En la casa de dicho caballero, aun se ve al lado de la puerta principal una tabla incrustada en la pared, y en ella una inscripción en letras góticas, en la que se dice: que el rey Don Carlos posó en dicha casa en 1552, sin duda después de su desembarco en Santander poco antes de la batalla de Villalar. Don Pedro Junco de Posada, presidente de Valladolid y obispo de Salamanca que murió en 1602, según afirma el historiador Gil González de Avila, era muy docto y versado en letras humanas, viviendo en amistad íntima con el célebre Pedro Sánchez el Brocense, quien en prueba de afecto le legó parte de sus libros. Don Baltasar de Valdés, obispo de Gaeta en el reino de Nápoles durante el reinado de Felipe III. Don Felipe Rivero, y Don Juan Antonio Inguanzo ministro del consejo real en los tiempos de Carlos IV, y el último uno de los jueces de la famosa causa del Escorial. Y por último, el Excmo. cardenal de Inguanzo, arzobispo de Toledo, quien aumentó la dotación de la escuela de primeras letras, costeó el pavimento de mármol de la iglesia y enriqueció su vestuario con ornamentos de gusto y valor. Tiene por armas esta villa, medio león de oro en campo encarnado, y cruz en campo verde. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Llanes en el Diccionario de Pascual Madoz |