Los Picos de Europa así como las diversas sierras de la cornisa cantábrica, convierten esta zona geográfica en un aútentico paraíso para escaladores, montañeros, senderistas y todo tipo de amantes de las altas cumbres y de los bosques poblados. Pero estos impresionantes accidentes geográficos están llenos de peligros y deben ser explorados con precaución y paciencia. Los cambios bruscos de temperatura son frecuentes en las montañas y lo fácil se transforma en muy peligroso. A continuación se ofrecen una serie de recomendaciones generales para realizar expediciones a la montaña sin correr demasiados riesgos.
No vayas solo: Nunca se debe emprender un viaje a la montaña en solitario, se aconseja que este tipo de excursiones se hagan en equipo, o al menos en compañía. El viaje ha de estar bien planificado, consultando mapas, libros, escuchando experiencias de otros o recordando las propias, etc. Pregunta a los lugareños por el paraje en el que te encuentras para obtener información más próxima sobre el entorno. Obtener información metereológica y sobre las avalanchas es imprescindible para aseguranos el éxito de nuestra exploración.
Planifica e informa: Realizar un plan de viaje, procurando no apartarse de él, es un principio básico a la hora de ponerse la mochila de aventurero. En caso de pérdida este será fundamental para la localización, por lo que es recomendable dejar muy bien informados a los familiares, o bien a las autoridades correspondientes, el alojamiento donde uno se encuetre, el ayuntamiento más cercano, etc., de los itinerarios o rutas así como de los horarios que se tiene pensado seguir.
Prepara con esmero tu equipo: Entre los elementos importantes a la hora de preparar el equipo figuran un teléfono móvil o una radio que permitan un aviso rápido en caso de apuros. La fobia a la tecnología y el reencuentro con la vida salvaje no debe hacernos renunciar a nuestra seguridad. Es necesario incluir prendas de abrigo y un saco de dormir. En invierno nunca debe faltar una pala, un localizador y una radio-baliza.
No llegar nunca a la extenuación: porque después de alcanzada la cima aún queda el camino de regreso, es aconsejable efectuar comidas ligeras y cortas paradas de descanso, las cuáles deben efectuarse en lugares resguardados.
Un guía profesional garantizará tu seguridad, pero nunca estará de más realizar cursos de primeros auxilios y de formación técnica.
No se deben lanzar piedras u otros objetos desde la montaña, especialmente en gargantas, barrancos y desfiladeros. En estos lugares además se debe prestar especial atención a las tormentas.
Si no subes hoy, ya llegarás mañana. Si por cansancio resbalas y caes, puede que no llegues nunca. Para caminar por la montaña es necesario aprender a renunciar.
Es imprescindible mantener la serenidad, asegurar a los heridos y practicar los primeros auxilios. Piensa en el aviso más rápido, móvil, refugio, radio,etc...
No dejes solo al herido. Si no hay otra opción: abrígalo y deja comida y líquido y señala el lugar para localizarlo después.